Depresión en el Adulto Mayor

25.05.2022

El ánimo triste no forma parte del envejecimiento normal y no es un acompañamiento natural e inevitable del mismo. La depresión es el trastorno afectivo más frecuente en el adulto mayor y no siempre es fácil de detectar, ya que puede presentarse de manera atípica.

Todos entendemos que, cuando tenemos un problema de salud, tengamos un ánimo decaído, reactivo a esa situación. Sin embargo, y especialmente en el adulto mayor, el mismo proceso depresivo complican el tratamiento de las enfermedades físicas y aumentan el riesgo de presentar nuevas enfermedades, estableciendo un circulo vicioso del que es difícil y complicado salir, sin ayuda especializada. Este retraso en el diagnóstico y tratamiento, disminuye de forma sustancial la calidad de vida del paciente, puede abocarlo al aislamiento y la discapacidad e incluso al suicidio, que duplica sus tasas a partir de los 65 años. Por lo tanto, el diagnóstico y el tratamiento de la depresión es de vital importancia en el adulto mayor.

Características especiales de la depresión en el adulto mayor:

Es recomendable que ante cualquiera de estos indicios se consulte con un Geriatra, que podrá hacer una valoración exhaustiva e iniciar el tratamiento más adecuado a cada paciente.

Acentuación patológica de los rasgos premórbidos: muy a menudo, son los familiares los que nos relatan en consulta, que el/la paciente "siempre ha tenido un carácter especial", "se ha agobiado mucho por todo", "ante cualquier adversidad estaba triste y le costaba remontar..". Son muchas las ocasiones en las que los pacientes que valoramos presentan distimias u otro tipo de trastornos incorrectamente tratados o incluso sin tratamiento, de años de evolución. Especial importancia tiene detectar si existen antecedentes de abuso de sustancias, en especial, del alcohol. 

Escasa expresividad de la tristeza con dificultad para reconocer los síntomas depresivos. La idea preconcebida de que la vejez debe ir asociada a deterioro, hace que el propio paciente normalice esos sentimientos, niegue la patología y se resigne a no demandar ayuda porque cree que no puede mejorar

> Tendencia al retraimiento y aislamiento, sobretodo si además asocian algún tipo de discapacidad (visual, auditiva, funcional o cognitiva). La jubilación y la viudedad, son momentos vitales delicados. La soledad elegida debe ser respetada cuando el mayor es capaz de autocuidado, pero debemos estar muy al tanto de la red de apoyo sociofamiliar que presenta el paciente.

> Expresión frecuente en forma de quejas somáticas y alta prevalencia en relación con otras patologías: quejas de dolor osteoarticular, torácico, abdominal, cansancio o incluso de deterioro cognitivo, pueden esconder un trastorno depresivo. Entre las patologías crónicas más relacionadas con la depresión destacan la demencia, la insuficiencia cardiaca, la diabetes, la enfermedad cerebrovascular, la incontinencia y los problemas osteoarticulares. Muchos fármacos que se usan para tratar estas patologías, pueden provocar sintomatología depresiva.

> Mayor presencia de trastornos de conducta: irritabilidad, heteroagresividad verbal e incluso física, trastornos de conducta alimenticia, delirio y síntomas psicóticos....pueden aparecer en la depresión atípica del anciano.

Frecuentemente se asocia a deterioro cognitivo: tanto el paciente como la familia refieren deterioro en memoria reciente, despistes, etc.. desde hace un tiempo. La depresión puede ocasionar este deterioro, o puede ser una fase inicial del mismo.

En los pacientes con demencia ya diagnosticada, deberemos estar alerta sobre síntomas de nueva aparición, como: apariencia triste con labilidad emocional, demanda excesiva de atención, signos de autoagresión o gritos/conductas con contenido de índole depresivo, variación diurna del humor con/sin agitación, escasa reactividad al ambiente, enlentecimiento motor o verbal y trastornos alimenticios (hiporexia o negativa a ingesta), deben hacernos sospechar concomitancia con depresión.

Algunas causas son: 

  • En los adultos mayores, los cambios en la vida pueden incrementar el riesgo de depresión o llevar a que la depresión existente empeore. Algunos de estos cambios son:
  • Mudanza del hogar, como por ejemplo a un centro de la tercera edad
  • Dolor o padecimiento crónico
  • Hijos que dejan el hogar
  • Cónyuge y amigos cercanos que mueren
  • Pérdida de la independencia (por ejemplo, problemas para cuidarse sin ayuda o movilizarse, o pérdida de los privilegios para conducir)
  • La depresión también puede estar relacionada con un padecimiento físico, como:
  • Trastornos tiroideos
  • Mal de Parkinson
  • Enfermedad del corazón
  • Cáncer
  • Accidente cerebrovascular
  • Demencia (como mal de Alzheimer)
  • El consumo excesivo de alcohol o de determinados medicamentos (como los somníferos) puede empeorar la depresión.

Para manejar mejor la depresión en el hogar:

  1. Haga ejercicio regularmente.
  2. Rodéese de personas cariñosas y positivas, y realice actividades agradables.
  3. Aprenda buenos hábitos de sueño.
  4. Aprenda a vigilar los signos tempranos de depresión y sepa cómo reaccionar si esto sucede.
  5. Beba menos alcohol y evite las drogas ilícitas.
  6. Hable de sus sentimientos con alguien de confianza.
  7. Tome los medicamentos correctamente y hable de cualquier tipo de efectos secundarios con su Doctor.

La complicación más preocupante de la depresión es el suicidio. Los hombres representan la mayoría de los suicidios entre las personas mayores. Los divorciados o viudos están en mayor riesgo.

Las familias deben prestar mucha atención a familiares mayores que estén deprimidos y vivan solos.

Consulte con su Doctor si usted  pasa sintiendo tristeza, minusvalía o desesperanza, o si llora con frecuencia. Asimismo, consulte si está teniendo dificultad para enfrentar situaciones estresantes en la vida y desea una remisión a psicoterapia.