EL PODER DE UN ABRAZO

23.08.2017

"Me encanta la música, pero voy a parar de moverme para descansar..." fueron sus palabras. 

Ese pequeño descanso, fue el que nos permitió construir una corta pero profunda reflexión.

Nunca imagine, que con cada palabra que iba a pronunciar aquella mujer, en ese momento, se descubrirían acontecimientos tan fuertes en su vida, que llevaban un sello de dolor tan intenso, cual dolorosa herida podamos llevar en el cuerpo.

Una tras otra, sus palabras, continuaron dibujando, la cara de la desesperanza: "con todo lo malo que me ha pasado, yo no creo poder...", "sabe, a mí no me quiere nadie, ni siquiera mis propios hijos..." En unos pocos minutos, se había lastimado y condenado tan duramente, que cuando pude empezar yo hablar con ella, ya había limpiado de mi cara más de una lágrima.

"¿Y Quién te ha dicho a vos que el pasado nos define?" fue lo que acaté a contestarle rápidamente en ese momento, fue ella, sin embargo, la que había compartido su desesperanza y dolor conmigo, quien pudo mirarme a los ojos, y con una cálida sonrisa, preguntarme:

 "¿Sabe de qué siento ganas? De que me abracen" 

Abrió sus brazos y yo los míos y bajo aquél ABRAZO, sentí, que por aquél momento, justo ahí, se recomponían todas aquellas partes rotas dentro de ella y por qué no decirlo, también se recomponían dentro de mí.

Dicen, que uno debería abrazar al menos seis veces al día aquellas personas a quienes ama. 

¿Qué esperamos para hacer y hacernos el gran regalo de un ABRAZO?